Javier Milei está enfocado en consolidar los acuerdos solicitados por Estados Unidos, mientras que Santiago Caputo gana protagonismo dentro del gobierno argentino. En un contexto político complejo, Caputo logró avanzar en negociaciones clave para evitar una derrota en la Cámara de Diputados respecto a la modificación del régimen de los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU). Ante la falta de votos para aprobar el proyecto, Caputo tomó la iniciativa de contactar a Cristian Ritondo, jefe del bloque PRO, quien aceptó liderar las conversaciones con otros sectores para revertir el resultado adverso.
Las gestiones de Ritondo incluyeron diálogos con referentes de distintos bloques, como la Unión Cívica Radical, el MID, Coherencia, Encuentro Federal y la Coalición Cívica, logrando sumar apoyos, abstenciones y ausencias que permitieron ganar tiempo para el oficialismo. Además, Caputo se comunicó con varios gobernadores provinciales, cuyo respaldo fue decisivo para que diputados de sus distritos se alinearan con el gobierno o se abstuvieran en la votación.
Sin embargo, esta victoria parcial generó tensiones internas. Guillermo Francos, jefe de Gabinete, cuestionó indirectamente a Caputo por atribuirse responsabilidades sin tener firma en las decisiones oficiales. Además, desde algunos sectores de la Casa Rosada se mostraron molestos por la inclusión del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, en los logros parlamentarios, debido a su escasa influencia en el bloque oficialista.
En paralelo, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, confirmó a través de redes sociales un acuerdo de swap de divisas por 20.000 millones de dólares con el ministro de Economía argentino, Luis Caputo. Este respaldo financiero forma parte de una estrategia integral de apoyo a aliados económicos que promueven políticas de apertura comercial y atracción de inversiones, un aspecto que Milei debe garantizar para asegurar la continuidad del plan económico y la confianza de los inversores.
