La actividad económica en Argentina experimentó un retroceso significativo durante febrero, según los datos oficiales, lo que generó un debate sobre la dirección del rumbo económico. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) reflejó una disminución del 2,1% en comparación con el mismo mes del año anterior y una caída del 2,6% respecto a enero, ajustado por estacionalidad. Ante estas cifras, el ministro de Economía atribuyó parte de la baja a la menor cantidad de días hábiles en el mes y a la incidencia de un paro general, al tiempo que destacó una tendencia de crecimiento sostenido en el ciclo de casi dos años. Sin embargo, este argumento contrasta con la narrativa de recuperación que se venía impulsando desde el ámbito oficial.
El análisis sectorial de febrero mostró un panorama desigual, donde si bien algunos rubros como la minería y la agricultura registraron avances cercanos al 10% interanual, otros pilares de la economía sufrieron fuertes golpes. La industria manufacturera se contrajo un 8,7% y el comercio minorista retrocedió un 7% en la comparación interanual, evidenciando las dificultades que atraviesan los sectores vinculados al consumo interno. Consultoras privadas como LCG señalaron que la actividad «se desplomó» a niveles no vistos desde mediados del año anterior, alertando sobre la debilidad de la demanda interna, afectada por la pérdida de poder adquisitivo y la restricción del crédito.
La desaceleración económica no se detuvo en febrero, ya que los primeros reportes sobre marzo también indican una contracción en la producción industrial. Un estudio privado de FIEL reveló que la industria cayó un 1,6% en marzo en comparación con el mes anterior, aunque mostró un leve incremento interanual del 0,6%. Este dato mensual anula las mejoras observadas en los meses previos, posponiendo la esperada recuperación industrial. Sectores como la automotriz, que acumuló una baja del 19,3% en el primer trimestre, y la metalmecánica, con un retroceso del 8,5%, fueron los más afectados. En contraste, la refinación de petróleo y la producción de químicos y plásticos mostraron cierta resiliencia, amortiguando una caída mayor. La Unión Industrial Argentina ha manifestado su preocupación por la situación de los sectores ligados al mercado interno, insistiendo en la necesidad de medidas que impulsen la competitividad y el financiamiento.
