Mientras el gobierno nacional busca acuerdos en el Congreso, los gobernadores provinciales despliegan estrategias individuales para negociar el Presupuesto 2026, evidenciando una creciente fragmentación política. El oficialismo logró consolidarse como primera minoría en la Cámara de Diputados, en un contexto de crisis interna en el peronismo. Esta situación ha llevado a los mandatarios provinciales a buscar acuerdos directos con el poder central, sin depender de las estructuras partidarias tradicionales.

La negociación del presupuesto se ha convertido en un juego de ajedrez donde cada gobernador busca maximizar sus beneficios, priorizando sus intereses particulares sobre la unidad partidaria. Esta dinámica plantea desafíos para el gobierno nacional, que necesita construir consensos amplios para aprobar el Presupuesto 2026. La fragmentación del peronismo y la atomización de otros bloques legislativos complican aún más el panorama.

En este contexto, han surgido nuevos interbloques en la Cámara de Diputados, como Provincias Unidas y País Federal, que buscan representar los intereses de los gobernadores y tener mayor peso en la negociación presupuestaria. Estos espacios reflejan la creciente autonomía de los mandatarios provinciales y su disposición a jugar sus propias cartas en el escenario político nacional. El gobierno, por su parte, incentiva esta fragmentación al priorizar el diálogo directo con los gobernadores, en detrimento de las estructuras partidarias.