La reciente caída de José Luis Espert debido a sus vínculos con Fred Machado, empresario involucrado en una trama de narcotráfico, ha generado un fuerte impacto en Río Negro, donde la polémica alcanza a figuras clave como el gobernador Alberto Weretilneck y la diputada y candidata libertaria Lorena Villaverde. La relación entre Weretilneck y Machado no es nueva: se sabe que el gobernador lo recibió en 2019 y cedió concesiones mineras para la extracción de arenas silíceas destinadas al fracking en Vaca Muerta, un negocio que involucra a familiares directos de Machado ( 13 canteras de arenas silíceas que ahora explota Claudio Ciccarelli, primo hermano de Machado ). Además, Weretilneck ha impulsado alianzas políticas con sectores libertarios, evidenciando una relación compleja y cuestionada entre ambos.
En su rol como secretaria de Energía y Ambiente de Río Negro, Andrea Confini, pareja del Gobernador, emitió las resoluciones necesarias. El gobierno de Javier Milei la designó recientemente como miembro del directorio de YPF, cargo por el cual percibirá un salario mensual de 70 mil dólares.
Por otro lado, Lorena Villaverde, quien encabeza la lista de senadores nacionales por La Libertad Avanza en Río Negro, arrastra un historial polémico que incluye detenciones en Estados Unidos por tráfico de drogas y causas abiertas por estafas en su provincia, con embargos incluidos. Su designación ha sido duramente criticada, ya que contrasta con las promesas de transparencia y lucha contra la corrupción que Javier Milei y su movimiento han pregonado. En declaraciones recientes, uno de los principales armadores del espacio reconoció que la idoneidad de los candidatos no es prioridad, sino que buscan “soldados” que sigan las órdenes, lo que profundiza la percepción de hipocresía y falta de compromiso ético.
Ante este panorama, la pregunta sobre si Villaverde debería renunciar a su candidatura cobra fuerza. La presencia de figuras con antecedentes cuestionables en un espacio que se presenta como alternativa a la “casta política” pone en duda la sinceridad del cambio prometido. En un contexto donde la confianza ciudadana está erosionada, mantener candidaturas con antecedentes penales y vínculos con el narcotráfico puede significar un retroceso en la lucha contra la corrupción y un golpe a la credibilidad del movimiento libertario en Río Negro y a nivel nacional.
