Las principales compañías estadounidenses con operaciones en la Argentina delinearon un diagnóstico claro para liberar el flujo de nuevos capitales al país. En una conferencia ofrecida por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina (AmCham), su CEO, Alejandro Díaz, enumeró una serie de reformas legales y económicas que, según el sector privado norteamericano, resultan indispensables para consolidar un nuevo ciclo de inversión durante el gobierno de Javier Milei.
Díaz sostuvo que los recientes resultados electorales otorgaron al Ejecutivo “una validación política” que puede facilitar el avance de un conjunto de normas todavía pendientes en el Congreso. En ese marco, mencionó seis iniciativas que el empresariado considera prioritarias: la aprobación del Presupuesto, una modernización laboral, la reforma tributaria, modificaciones al Código Penal, cambios en el esquema de “inocencia fiscal” y una actualización de la Ley de Glaciares, considerada un obstáculo directo para la minería. Según remarcó, “estas cuestiones estarán sobre la mesa en las próximas semanas, probablemente para sesiones extraordinarias”.
El titular de AmCham explicó que varios proyectos mineros permanecen frenados por indefiniciones sobre las áreas preglaciares y subrayó la importancia de destrabar ese punto para acelerar inversiones. “Algunas firmas ingresaron al Régimen de Inversiones (RIGI) sin una reforma, pero otras esperan claridad normativa”, puntualizó. Las expectativas también se concentran en los sectores de energía, especialmente en Vaca Muerta, y en la agroindustria. De acuerdo con un estudio de la consultora ABECEB citado por Díaz, podrían alcanzarse hasta USD 180.000 millones de inversión acumulada en ocho años, con exportaciones estimadas en USD 128.000 millones hacia 2033.
El directivo destacó además que el proceso de reformas económicas avanza en un contexto de “transición”, en el que el consumo sigue bajo y la industria opera con baja capacidad instalada. Hizo hincapié en que la llegada de capital extranjero dependerá de la eliminación de trabas regulatorias y de un mayor ritmo de obras de infraestructura, todavía demoradas. En paralelo, reveló que el Gobierno argentino y Estados Unidos discuten la rebaja de aranceles del 10% en varios productos y que el acceso al mercado cambiario mejoró para las empresas desde enero. “El problema hoy no es el cepo, sino el riesgo país”, resumió Díaz, al tiempo que confió en que los próximos dos años sean decisivos para consolidar un clima de negocios más estable.
