El presidente argentino, Javier Milei, ha propuesto la realización de un plebiscito que podría costar más de $50 mil millones al Estado. Milei ha estado impulsando esta idea desde que perdió la ley ómnibus, y ha recibido apoyo de usuarios en redes sociales. Sin embargo, el costo de llevar a cabo esta consulta popular sería muy elevado y chocaría con la política de ajuste y déficit cero que ha sido promovida por el presidente. Las tres etapas de las elecciones del año pasado ya tuvieron un costo de más de $160 millones de dólares, por lo que cada tramo superó los $50 millones de dólares.
La realización de un plebiscito requeriría una gran inversión en impresión de boletas, así como un despliegue de fiscales y fuerzas de seguridad en todas las escuelas del país. Según la Constitución Nacional, solo el Congreso puede convocar a una consulta popular para convertir un proyecto en ley. En este caso, el diputado del PRO Gerardo Milman (nuevamente activo luego de ser investigado por su posible participación en el intento de atentado contra Cristina Kirchner), presentó un proyecto para que el Ejecutivo convoque a la consulta popular, pero es poco probable que obtenga la mayoría necesaria, lo que reflejaría la obsolescencia del Congreso.
La propuesta de Milei ha generado debate en la opinión pública, ya que algunos consideran que es importante dar voz al pueblo a través de una consulta popular, mientras que otros argumentan que los altos costos y la complejidad logística podrían no justificar el resultado de la votación. Sobre todo teniendo en cuenta que el resultado no sería vinculante, sino un dato que los legisladores pueden tener en cuenta en un nuevo tratamiento pero tienen el deber de decidir independientemente de loq ue exprese la ciudadanía. Los representantes deben elkegir lo que consideran mejor para el conjunto de la sociedad incluso contra la voluntad de los votantes.
