Una fuerte polémica sacude a la administración militar por las sospechas de manejos irregulares en la adquisición de equipamiento. Una investigación periodística dejó al descubierto que las autoridades de la Fuerza Aérea Argentina llevaron adelante la compra de una aeronave Embraer ERJ-140LR por un monto total de 4.085.000 dólares, una cifra que prácticamente duplica el valor de mercado para este tipo de unidades. Lo llamativo del caso es que el vehículo no solo costó una fortuna, sino que además presentaba serias deficiencias mecánicas y de conservación. Para completar las sospechas, el avión estaba pintado completamente como corresponde a la fuerza aérea Argentina desde 2023, faltando sólo un número identificatorio, lo que hace suponer que ya estaba previsto que la unidad fuera comprada por Argentina mucho antes de la licitación.

El proceso de adjudicación a la empresa proveedora Regional One Inc. se resolvió con una velocidad inusual a través de una licitación que levantó sospechas de manera inmediata. Otra firma competidora, Alpha Aviation Corp., impugnó el dictamen formalmente señalando que una máquina de idénticas características y operativamente superior se estaba comercializando por 2.300.000 dólares. Esto implica un sobreprecio estimado en 1.785.000 dólares, abonado de forma llamativa con el aval de los altos mandos, quienes justificaron la ampliación de las partidas presupuestarias argumentando razones técnicas.

Las anomalías dentro del expediente digital no terminan ahí. Desde los sectores de auditoría se detectó que los documentos de protesta presentados por los oferentes relegados fueron omitidos adrede en los registros del sistema por órdenes directas de la cúpula institucional. Además, se supo que para canalizar los desembolsos financieros se utilizó un sistema de cuentas de custodia que disminuye notablemente el rastro de los fondos de origen público, repitiendo un modus operandi bajo sospecha que ya se habría implementado en transacciones previas de modelos Boeing y Saab.