En un intento por contener la fuerte presión sobre el peso argentino, el Tesoro de Estados Unidos intervino en el mercado cambiario local, pero la estrategia no logró frenar la depreciación de la moneda. Según un análisis del economista Amílcar Collante, en el último mes se gastaron más de 5.000 millones de dólares entre el Tesoro nacional, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Tesoro estadounidense para sostener el valor del dólar, sin éxito. De ese total, el Tesoro norteamericano aportó alrededor de 1.800 millones de dólares en intervenciones directas.

Esta masiva intervención refleja la gravedad de la corrida cambiaria que enfrenta el programa económico del gobierno de Javier Milei. A pesar de estas fuertes inyecciones de divisas, el dólar siguió escalando, evidenciando la falta de confianza del mercado en el actual esquema monetario y en las medidas oficiales. El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, había afirmado que el peso estaba subvaluado, pero el mercado no comparte esa visión, y la cotización del dólar supera ampliamente los valores considerados “de equilibrio” por funcionarios locales.

Especialistas como Rodolfo Santángelo y Eduardo Setti advierten que esta situación obliga a abandonar el régimen de bandas cambiarias y avanzar hacia un sistema de “price discovery”, donde el precio del dólar se ajuste libremente a la oferta y demanda. Sin embargo, reconocen que esta transición tendrá un costo social elevado, con aumentos en la inflación y en los precios de bienes dolarizados como alimentos, energía e importaciones.

Además, la presión sobre las reservas es insostenible, ya que el gobierno debe afrontar vencimientos de deuda en dólares por 4.500 millones en enero, sin lograr acumular reservas suficientes. La fuga de capitales y la caída en la actividad económica real agravan aún más el panorama, generando un escenario complejo para la estabilidad financiera y la recuperación económica del país.