La administración de la provincia de Buenos Aires, a través de su ministro de Gobierno, Carlos Bianco, extendió una solicitud formal para dialogar con el recién asumido ministro del Interior, Diego Santilli. El objetivo era abordar la restitución de fondos provinciales y la reactivación de proyectos de infraestructura paralizados. Sin embargo, la contestación del funcionario nacional se caracterizó por un tono irónico y despectivo, lo que genera interrogantes sobre la voluntad de diálogo y el respeto institucional en un momento crucial para la relación entre Nación y las provincias.
Bianco hizo pública la misiva en sus redes sociales, donde detallaba la necesidad de un «intercambio directo» para resolver estas cuestiones vitales para los bonaerenses. La réplica de Santilli no se hizo esperar, llegando horas después también por la misma vía. «Dale Carli, gracias! Tomo nota», escribió el ministro nacional, acompañando su mensaje con un emoji de pulgar arriba, una señal que muchos interpretaron como una burla ante un pedido de tal magnitud, desestimando la urgencia y la seriedad del planteo provincial.
Posteriormente, Santilli amplió su postura, criticando la supuesta falta de coherencia del gobernador bonaerense. Afirmó que «no hay que tener doble personalidad» y cuestionó la adhesión de Kicillof a iniciativas nacionales clave como el Pacto de Mayo o la Ley de Reiterancia. En un giro más político, lanzó una chicana: «¿Acaso le tienen que pedir permiso a CFK?», sugiriendo una dependencia política. Esta postura se alinea con declaraciones previas de Santilli, quien ya había manifestado su reticencia a reunirse con el mandatario provincial debido a su desacuerdo con las políticas del gobierno central, lo que refuerza la percepción de una falta de voluntad para el diálogo federal y una actitud confrontativa.
