El gobierno entregó más de 170 millones de pesos a la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la Argentina (Aciera), como parte de la ayuda alimentaria que ha tercerizado. Esta decisión ha provocado tensiones con la Iglesia Católica, luego de que la Conferencia Episcopal Argentina advirtiera que la comida «no puede ser variable de ajuste». La ministra Sandra Pettovello, encargada de la entrega de la ayuda, ha defendido la medida, afirmando que se cubrirá la demanda de más de 36 mil personas a través de los comedores de los pastores evangélicos.
Esta acción refuerza la relación de Milei con el mundo evangélico y sigue la estrategia que utilizó durante su campaña presidencial, al nutrirse del respaldo territorial de la comunidad evangélica, al igual que Jair Bolsonaro en Brasil. El economista ha firmado un convenio con los líderes evangélicos para destinar el primer desembolso de 177 millones de pesos a la compra de alimentos para los comedores que declaran tener distribuidos en todo el país. Sin embargo, esta medida ha generado polémica y tensión con la Iglesia Católica, que mantiene una rivalidad intensa con los evangelistas.
La ministra Pettovello decidió tercerizar parte de la ayuda alimentaria con Aciera después de un cruce con militantes de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), liderados por Juan Grabois, quienes protestaron por el corte de alimentos. La ministra prometió tomarles el DNI a las personas que «tengan hambre» para enviarles comida directamente, sin intermediarios. Sin embargo, esta promesa generó preocupación por la posibilidad de que miles de personas se aglomeren en las puertas del ministerio.
La elección de Aciera como destinataria de la ayuda alimentaria no es casualidad, ya que esta alianza tiene estrechos vínculos con la estructura política de Milei. Además, varios diputados evangelistas fueron elegidos por el partido La Libertad Avanza, como Santiago Pauli, Lourdes Arrieta y Nadia Márquez, hija del pastor Hugo Márquez, vicepresidente de Aciera.

