Mauricio Macri estaría intentando capitalizar la fragilidad política de Javier Milei para asegurar el control de la Hidrovía, una vía fundamental para el comercio exterior argentino que mueve más del 80% de las exportaciones del país. Más allá de una intención de colaborar con el gobierno, el ex presidente persigue concretar un lucrativo negocio valorado en 9.000 millones de dólares, que le otorgaría dominio sobre esta estratégica ruta fluvial.

Según el sitio espacializado LPO, el plan de Macri contempla la incorporación de la empresa holandesa Boskalis, a pesar de que no dispone de la capacidad completa para realizar el dragado necesario. Para superar esta limitación, propone dividir la concesión en tres contratos distintos, asignando tramos del río Paraná a Boskalis, Jan de Nul y la belga Deme. Esta fragmentación ha generado críticas por parte de productores y especialistas, quienes advierten que podría generar descoordinación, aumentar costos logísticos y diluir responsabilidades, afectando la eficiencia y competitividad del sector exportador.

Además, Macri condiciona su respaldo político a Milei con la designación de sus aliados en puestos clave, como Guillermo Dietrich en Transporte y Miguel Etchevehere en Agricultura, lo que le permitiría influir directamente en la licitación y gestión de la Hidrovía. Esta maniobra revela que su interés principal es asegurar beneficios económicos y mantener su influencia en un área estratégica para la economía nacional.

En resumen, la estrategia de Macri parece estar más orientada a aprovechar una oportunidad política para consolidar un negocio rentable y controlar un recurso vital, que a brindar un apoyo genuino para el bienestar del país.