El Gobierno logró reducir a la mitad la deuda por pagos atrasados, conocida como deuda flotante, pero no alcanzó a cumplir la meta establecida por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Durante las últimas tres semanas del año, el Ministerio de Economía logró reducir el monto de la deuda flotante de 3 billones a 1.5 billones de pesos. Sin embargo, esta cifra aún supera el límite establecido por el FMI. A pesar de esta reducción, el resultado fiscal del 2023 fue más deficitario de lo esperado debido a la aceleración de pagos. El Gobierno busca eliminar completamente el déficit en un solo año, pero no contará con el paquete fiscal incluido en la ley ómnibus.
La deuda flotante es considerada como un tipo de «financiamiento indirecto» porque el ritmo de pagos realizado por el Estado le brinda margen para que su balance de «base caja» cumpla con los requisitos del FMI. El uso de la deuda flotante como instrumento de financiamiento permite mostrar un déficit más bajo, ya que el déficit primario refleja los resultados fiscales efectivamente pagados. A pesar de la reducción en la deuda flotante, el déficit primario del 2023 fue del 2.9% del PBI, más alto de lo esperado.
El Gobierno aceleró los pagos atrasados en diciembre, lo que se reflejó en un aumento del 1,000% en el gasto en subsidios a la energía. Esto empeoró la foto final del déficit primario. Aunque el Gobierno se acercó a la meta de deuda flotante establecida por el FMI, no logró cumplirla formalmente. Para el año 2024, se espera que el techo de deuda flotante sea de 5.2 billones de pesos.

