Durante la última semana, el Tesoro de Estados Unidos intervino en el mercado cambiario argentino con ventas significativas de dólares, según estimaciones de consultoras especializadas. En particular, se calcula que el miércoles pasado se vendieron alrededor de 339 millones de dólares, mientras que el jueves la cifra fue de 199 millones. Estas operaciones buscaron contener la presión sobre el tipo de cambio en un contexto marcado por la incertidumbre electoral y la falta de confianza de los inversores.
A pesar de esta ayuda externa, la demanda de dólares no cedió, reflejando el temor de los mercados ante las elecciones legislativas que se celebrarán el 26 de octubre. Los inversores se cubren ante la posibilidad de un resultado adverso para el oficialismo, lo que podría afectar el respaldo estadounidense y la estabilidad económica. Esta situación se traduce en una mayor volatilidad, con el dólar mayorista operando cerca de los 1.420 pesos y una tasa de interés de corto plazo que llegó al 157% anual, producto de la escasez de liquidez generada por la intervención del Tesoro y la absorción de pesos por parte del Banco Central.
En paralelo, el mercado de bonos soberanos mostró debilidad, con caídas que elevaron el riesgo país por encima de los 1.000 puntos básicos. Sin embargo, algunos activos vinculados a sectores beneficiados por medidas comerciales de Estados Unidos, como las acciones de Aluar y Ternium, tuvieron un desempeño positivo. En definitiva, aunque la presencia del Tesoro norteamericano busca mitigar la tensión cambiaria, la incertidumbre política y económica mantiene a los inversores en alerta, evidenciando que la estabilidad dependerá en gran medida del resultado electoral y de la capacidad del Gobierno para sostener su programa económico con apoyo externo.
