Recientemente, el ambiente político en Argentina se ha visto agitado tras la caída de un debate en la Cámara de Diputados relacionado con una polémica visita de legisladores de La Libertad Avanza a represores en el penal de Ezeiza. La diputada Lilia Lemoine criticó a sus colegas de bloque por, supuestamente, no haber dado quórum en la sesión convocada para discutir este asunto. En respuesta a estas acusaciones, Marcela Pagano se defendió contundentemente, afirmando que había estado presente y había cumplido con su deber de asistir.

Durante una emisión de su programa de radio, Lemoine apuntó directamente a Pagano y a otras diputadas, sugiriendo que se habían alineado con el kirchnerismo y que no habían contribuido a que se lograra el quórum necesario. En su defensa, Pagano utilizó su cuenta en redes sociales para desmentir estas afirmaciones y proporcionar evidencia de su asistencia a la sesión. Además, acusó a Lemoine de usar expresiones despectivas hacia sus compañeras, creando así una atmósfera de tensión y desconfianza dentro de su propio bloque.

El intercambio no solo reveló las diferencias personales entre las diputadas, sino que también expuso un quiebre más amplio en el oficialismo. Este conflicto se intensificó luego de que varios miembros del bloque se distanciaran de la visita a los genocidas, lo cual generó un clima de descontento y división. Pagano no dudó en calificar a Lemoine como «una mitómana» y afirmó que nunca se había aliado con el kirchnerismo, reafirmando su compromiso con las víctimas del terrorismo de estado.

La controversia se amplió aún más cuando otras diputadas, como Rocío Bonacci, se unieron a la defensa de Pagano, asegurando que también habían llegado tarde a la sesión y criticando a Lemoine por sus comentarios poco fundamentados. Este incidente ha desatado un debate interno sobre la lealtad y las acciones dentro del bloque de La Libertad Avanza, lo que podría tener repercusiones en el futuro político de sus integrantes.