La actividad industrial argentina continúa sumida en una profunda crisis, reflejada en los últimos datos oficiales que muestran una contracción del 16,1% durante el primer semestre de 2024 en comparación con igual período del año anterior. Esta alarmante cifra, revelada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), pone de manifiesto las dificultades que atraviesa el sector fabril en el país.
En junio, último mes analizado, la baja interanual fue del 20,1%, convirtiéndose en el decimotercer registro negativo consecutivo. La medición mensual desestacionalizada tampoco fue alentadora, con una disminución del 1,6% respecto a mayo. «Las dieciséis divisiones de la industria manufacturera presentaron caídas interanuales en junio», señaló el informe del INDEC.
Algunos de los rubros más golpeados fueron las industrias metálicas básicas (-31,2%), alimentos y bebidas (-8%), maquinaria y equipo (-33,1%), productos minerales no metálicos (-35,6%) y vehículos automotores (-32,2%). En declaraciones a la prensa, referentes de estos sectores atribuyeron la merma a la contracción en la demanda interna y dificultades para abastecerse de insumos importados.
«La actividad siderúrgica disminuyó 36,6% interanualmente, reflejando una menor demanda desde la construcción, el sector automotor y los fabricantes de electrodomésticos», detalló la Cámara Argentina del Acero. Por su parte, la industria alimenticia se vio impactada por bajas en la elaboración de productos de panadería (-16,6%), carne vacuna (-21%) y lácteos (-12,3%).
La construcción, otro de los grandes damnificados, registró su octavo mes consecutivo a la baja, con una contracción interanual del 35,2% en junio. Las cifras revelan drásticas disminuciones en el consumo de insumos clave como artículos sanitarios (-56,7%), asfalto (-54,7%), hierro redondo (-44,6%) y cemento portland (-32,8%), en un contexto de freno casi total de la obra pública.
Ante este crítico panorama, la industria nacional clama por medidas urgentes que reviertan la tendencia negativa. La reactivación de la demanda interna y el acceso a insumos e inversiones serán claves para evitar un mayor desplome del sector fabril, piedra angular del desarrollo económico del país.
