El ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, sufrió un duro revés en su intento por sanear las cuentas del Banco Central. La operación para canjear los polémicos «puts» que poseen los bancos fracasó estrepitosamente, con solo el 26% de adhesión de las entidades financieras.
La propuesta del Gobierno buscaba que los bancos entregaran esos instrumentos de deuda a cambio de nuevos bonos con mayor duración. Sin embargo, el incentivo ofrecido no resultó atractivo para la mayoría de las instituciones, que optaron por mantener sus tenencias.
Este freno en el plan de Caputo arroja dudas sobre la capacidad del Ejecutivo para cumplir con los requisitos impuestos por Javier Milei para avanzar hacia la flexibilización del cepo cambiario. La eliminación de los «puts» era una de las condiciones clave.
Según analistas, el fracaso del canje refleja la desconfianza de los bancos hacia la gestión económica actual. «Los bancos quedaron sobreexpuestos al riesgo soberano y descalzados en sus plazos», advirtió el especialista Cristian Buteler.
La situación tensa no hace más que agravar la inestabilidad financiera y las presiones sobre el tipo de cambio oficial. Con este nuevo tropiezo, el Gobierno enfrenta crecientes desafíos para recuperar la credibilidad del mercado y encaminar la anunciada liberalización cambiaria.
