En una masiva manifestación, miles de personas salieron a las calles para defender el valor de la educación pública y exigir un límite a los recortes presupuestarios en las universidades. La convocatoria, que se llevó a cabo en la Plaza de Mayo y la avenida 9 de Julio, contó con la participación de rectores, estudiantes, docentes y sindicatos de universidades públicas. Aunque hubo críticas partidistas, el mensaje principal se centró en la necesidad de garantizar los recursos necesarios para evitar un apagón educativo.

La marcha fue organizada después de semanas de negociaciones infructuosas entre el Gobierno y los representantes de las universidades. A pesar de la adhesión masiva de diversos sectores políticos y sindicales, el Gobierno rechazó los reclamos y ratificó su política de austeridad presupuestaria. Además, propuso que las universidades acepten un régimen de auditorías diferente al establecido por la legislación vigente. A pesar de la respuesta del Gobierno, la manifestación dejó en claro la determinación de los manifestantes de luchar por una educación pública de calidad y por el futuro del país.

La presidenta de la Federación Universitaria Argentina, Piera Fernández, destacó en su discurso la importancia de preservar la universidad pública como base de la democracia y el desarrollo social. También hizo hincapié en la necesidad de un aumento significativo en el presupuesto, ya que el incremento actual resulta insuficiente frente a la alta inflación. La manifestación contó con la presencia de líderes políticos, sindicales y de organizaciones sociales, lo que generó cierta controversia sobre la politización del reclamo universitario.