Durante un acto en territorio bonaerense, se vivió una situación de tensión que dejó en evidencia las diferencias internas que atraviesan al peronismo actual. Mientras Axel Kicillof intentaba avanzar con su discurso centrado en la gestión y la resistencia a las políticas nacionales, un sector del público lo interrumpió de manera tajante. El reclamo fue directo: le exigieron un posicionamiento más explícito respecto a la situación judicial y política de Cristina Kirchner. Lo que empezó como un evento de cercanía terminó transformándose en un termómetro de las exigencias que la militancia más dura le impone al mandatario provincial.
La reacción de los presentes no se hizo esperar y el clima se cortó con cuchillo. Ante el pedido de que se mencionara a la exmandataria, otro grupo de seguidores intentó neutralizar el momento apelando a cánticos que impulsaban la figura del gobernador de cara al futuro electoral. El ruido de «Axel presidente» buscó tapar los reclamos de quienes consideran que no se puede avanzar sin reivindicar primero la figura de la conductora del movimiento. Este choque de prioridades en pleno escenario refleja que la convivencia entre las distintas facciones no está siendo nada sencilla.
A pesar de las interrupciones y del murmullo que se generó en la base de la militancia, el protagonista del acto trató de mantener el hilo de su exposición, aunque la incomodidad fue visible para todos los asistentes. La situación dejó flotando una pregunta que desvela a varios dirigentes: cómo construir un liderazgo propio sin entrar en colisión con el núcleo que todavía responde ciegamente a la exjefa de Estado. Por ahora, el equilibrio parece frágil y las bases están dispuestas a hacérselo saber en cada oportunidad que tengan.
