El Senado se encuentra inmerso en intensas conversaciones para dar inicio esta semana al tratamiento de la propuesta de reforma laboral. Tras la convocatoria a sesiones extraordinarias, el Gobierno busca acelerar el debate en comisiones, con Patricia Bullrich liderando las gestiones para definir la conformación de los grupos de trabajo que analizarán el proyecto. La intención es que el dictamen se logre con celeridad, aunque el camino no parece sencillo.
La Casa Rosada aspira a formalizar la integración de las comisiones este mismo miércoles, con la expectativa de que la reforma laboral, que aún no ha ingresado formalmente a la Cámara alta, pase por Trabajo y Previsión, y Presupuesto. Fuentes parlamentarias indican que Bullrich podría asumir la presidencia de la comisión de Trabajo, que será clave en el proceso. La vicepresidenta Victoria Villarruel también participa en las negociaciones, buscando asegurar la presidencia de ambas comisiones y aumentar la representación oficialista, que ahora es la segunda minoría en la Cámara.
Sin embargo, la celeridad deseada por el oficialismo enfrenta escepticismo. Desde el entorno de Karina Milei se ejerce presión sobre Bullrich para que la reforma sea aprobada antes de Navidad, específicamente para el 26 de diciembre. Esta meta es vista como «difícil de concretar» por senadores aliados, dada la extensión del proyecto y la complejidad de los cambios propuestos, que incluyen la reducción de costos laborales, la modificación de la base de cálculo de indemnizaciones y la creación de un Fondo de Asistencia Laboral. Además, la iniciativa busca limitar la convocatoria y duración de asambleas sindicales, así como las horas de actividad de los delegados.
El ímpetu de Bullrich ha generado comentarios internos, con una fuente cercana a la vicepresidenta sugiriendo: «Patricia, no te tires arriba de la granada». El desconcierto es palpable entre algunos legisladores libertarios, quienes dudan de la viabilidad de aprobar un proyecto de más de cien páginas en tan poco tiempo, especialmente cuando la conformación de las comisiones aún está en proceso. «¡Cómo piensan hacer para aprobar una reforma laboral en dos semanas, si ni siquiera están conformadas las comisiones?», se preguntó un senador aliado.
