El panorama económico en Argentina se torna cada vez más preocupante, con un notable descenso en el consumo y un salario mínimo que ha perdido poder adquisitivo. Según un informe de la consultora Scentia, el consumo se desplomó más del 20% en octubre en comparación con el año anterior. Este dato refleja una tendencia negativa que afecta a todos los sectores, con caídas significativas en productos impulsivos, higiene, bebidas y alimentos. Un empresario del sector de consumo masivo comentó que las grandes empresas no esperan recuperar los niveles de ventas de 2022 y 2023 en al menos dos o tres años.

El salario mínimo, vital y móvil ha sufrido una reducción del 28,4% en términos reales desde la llegada de Javier Milei al gobierno. Esto significa que, en comparación con finales de 2015, el salario ha disminuido casi a la mitad. Un informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) destaca que el valor real del salario mínimo es ahora inferior al de la década de 1990 y durante la crisis del régimen de Convertibilidad. En octubre, el salario mínimo solo permitía cubrir el 54,3% de la canasta básica de alimentos para una familia tipo y apenas más de un cuarto de la canasta de pobreza.

La situación no es exclusiva del actual gobierno, ya que CIFRA señala que la pérdida de poder adquisitivo ha sido una constante desde 2015. Sin embargo, la caída del consumo se ha acentuado bajo la administración actual, con descuentos permanentes en hipermercados y remates de mercadería en comercios mayoristas como respuesta a la crisis. La combinación de un consumo en declive y un salario mínimo que no alcanza para cubrir las necesidades básicas plantea un futuro incierto para la economía argentina.