En la localidad de Larroque, ubicada en el sur de Entre Ríos, una situación conflictiva pone en vilo la subsistencia de gran parte de sus 6.500 habitantes. La principal fuente laboral del pueblo, la empresa Fademi, se encuentra paralizada por un duro enfrentamiento con el sindicato Químico y Petroquímico.
Las acciones del gremio, denunciadas como «sabotajes y bloqueos» por las autoridades provinciales, dejaron a la planta sin producción desde hace 15 días. De acuerdo al relato de Emiliano Gietz, abogado de la compañía, el sindicato ignoró un aumento salarial del 400% pactado el año pasado -superando ampliamente la inflación- e impuso condiciones económicas inviables.
En respuesta, los sindicalistas implementaron medidas de fuerza que incluyeron bloqueos, asambleas que mermaban la producción e intimidaciones a quienes no adherían al paro. «Ejercen presión para que se sumen a la medida. Muchos están coaccionados, si no, sufren consecuencias como pegamento en candados o grasa en sus botas», detalló Gietz.
El conflicto escaló a tal punto que Fademi, la principal empleadora de Larroque, evalúa el cierre definitivo de la planta o su traslado. Cualquiera de las dos opciones implicaría un duro golpe para la economía local, dejando sin ingresos a un centenar de familias que dependen de la fábrica de baterías. «No hay ningún otro lugar donde se ganen los sueldos que paga Fademi. Hay preocupación en los comerciantes», advirtió el letrado.
