La salida de Julio Garro del Gobierno nacional provocó reacciones encontradas. Por un lado, los seguidores más férreos de Javier Milei celebraron su contundente decisión de remover al funcionario por sus polémicos dichos sobre Lionel Messi. Sin embargo, en las filas del macrismo creció el malestar hacia la gestión oficialista.
«Era un acto de justicia necesario», manifestaron voces afines al presidente sobre el despido fulminante de Garro, quien había pedido que el capitán de la Selección se disculpara por los cánticos discriminatorios del plantel campeón. Cabe destacar las palabras textuales del ex subsecretario de Deportes: «Creo que Messi debe salir a pedir disculpas por ese caso, al igual que el titular de AFA».
Estas declaraciones desataron una ola de críticas hacia Garro en redes sociales, especialmente de fanáticos libertarios que exigieron su cabeza. A las 20.15 horas, mediante un comunicado oficial, Milei anunció que «ningún gobierno puede decirle a Messi qué comentar o qué hacer» y confirmó su despido.
La reacción no se hizo esperar entre los sectores más radicalizados del libertarismo. «Se hizo justicia contra un estatista que osaba cuestionar a nuestros ídolos futbolísticos», celebraron desde agrupaciones afines al Ejecutivo.
No obstante, en las filas del PRO la medida despertó profundas molestias. «Garro cometió una imprudencia, pero no correspondía echarlo así, por redes sociales y sin mayor explicación», se quejaron desde el partido fundado por Mauricio Macri.
Fuentes consultadas por esta redacción advirtieron que el episodio ahondó las diferencias entre los socios de la coalición oficialista. Inclusive, pusieron en duda su participación en una reunión prevista con Milei para delinear la agenda legislativa del segundo semestre.
«¿Habrán encontrado la excusa para sacárselo de encima?», se preguntaban dirigentes amarillos que atribuyen a una intencionalidad política la salida del último funcionario nacional de extracción macrista.
