Pese a las enfáticas promesas realizadas por el presidente Javier Milei durante su campaña electoral, el gobierno nacional anunció sorpresivamente el retorno de la pauta publicitaria oficial con una inversión millonaria. Esta decisión representa un giro inesperado respecto al discurso de austeridad y transparencia prometido por el mandatario.
A través de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), el Ejecutivo nacional instrumentará una millonaria campaña de difusión vinculada al blanqueo de capitales. Las partidas, que superarán los 1.000 millones de pesos mensuales, serán adjudicadas a distintos medios de comunicación seleccionados de forma discrecional por el asesor presidencial, Santiago Caputo.
«Lo está definiendo Santiago Caputo a dedo», reveló una fuente oficial al tanto de la maniobra, dejando al descubierto la opacidad con la que se manejarán los fondos públicos destinados a pauta. Esta situación contradice frontalmente los principios enarbolados por Milei durante su carrera política.
La excusa esgrimida por el entorno presidencial para justificar este viraje apunta al declive en las encuestas de opinión que ha experimentado el gobierno en las últimas semanas. Desde el círculo íntimo de Milei, se argumenta que la inversión publicitaria busca revertir esta tendencia negativa.
«Queremos ser libres, seamos libres en serio, pauta cero», clamaba enfáticamente el líder libertario durante su campaña presidencial, desatando una ola de críticas hacia quienes, según su óptica, sostenían a medios adeptos con fondos públicos. En la misma línea, el ministro de Economía, Toto Caputo, secundaba: «No hay plata para gastos que no sean estrictamente necesarios y menos para sostener con plata de los contribuyentes medios que se crean para alabar a los gobierno de turno».
Sin embargo, las promesas han quedado en el olvido. Tras apenas unos meses de gestión, el gobierno de Milei ha optado por el retorno de una práctica cuestionada, destinando cuantiosos recursos estatales a financiar su imagen pública a través de los medios de comunicación.
La decisión ha despertado fuertes críticas de amplios sectores, que ven en esta medida una traición a los principios que catapultaron a Milei al poder. La credibilidad del gobierno libertario podría quedar seriamente dañada ante un accionar que contradice sus propios postulados.
