A pesar de que la justicia estadounidense aportó pruebas contundentes sobre la transferencia de 200 mil dólares a José Luis Espert, y de que el propio economista tuvo que admitir tanto su vínculo con Federico “Fred” Machado como la recepción de ese dinero, el gobierno continúa sosteniendo la insólita teoría de que todo se trata de una operación política montada por el kirchnerismo. La documentación judicial, que incluye registros bancarios y evidencia incorporada en un juicio en Texas contra Machado por narcotráfico y lavado de dinero, no deja lugar a dudas sobre la existencia de la transferencia.

Espert, que inicialmente negó cualquier relación con Machado y la existencia del pago, terminó reconociendo en un video que el dinero provino de una empresa minera vinculada al empresario detenido, aunque insistió en que se trató de un contrato de asesoría económica y no de financiamiento de campaña. Sin embargo, esta explicación no logra disipar las dudas ni las críticas, especialmente porque el economista no devolvió el dinero ni completó el trabajo pactado, y su patrimonio creció notablemente tras la transferencia.

En medio de esta crisis, el presidente Javier Milei volvió a respaldar públicamente a Espert, calificando las denuncias como una maniobra sucia del kirchnerismo, a pesar de la evidencia irrefutable. Esta postura genera tensiones internas en el oficialismo libertario, que enfrenta una fuerte presión electoral y una creciente pérdida de credibilidad. La insistencia en negar la realidad y atribuir todo a una conspiración política parece más una estrategia para sostener la candidatura de Espert que una defensa basada en hechos.