La reciente determinación oficial de clausurar de facto la histórica sala de cronistas, impidiendo el ingreso incluso a aquellos profesionales que cuentan con sus credenciales en regla, ha disparado las alarmas en el sector. Varios periodistas afirman que ante este escenario de bloqueo total, Lucas Lanari ha comenzado a recomendar o sugerir una respuesta legal contundente, instando a los trabajadores afectados a no aceptar la medida como un hecho consumado y a defender su espacio de trabajo en los tribunales.
El eje del conflicto radica en que la administración actual no solo ha endurecido los controles, sino que directamente ha restringido el paso a las instalaciones donde los comunicadores desempeñan sus tareas diarias. Esta situación ha dejado a decenas de cronistas sin un lugar físico dentro de la sede gubernamental para realizar su cobertura. Para Lanari, la gravedad del asunto amerita una intervención inmediata de la Justicia, por lo que ha promovido la idea de interponer un recurso que restablezca el libre tránsito de los periodistas por las áreas que históricamente han ocupado en Balcarce 50.
La urgencia de la movida judicial se fundamenta en la percepción de que se está coartando el ejercicio de la profesión mediante obstáculos físicos y administrativos. Durante los intercambios con sus colegas, Lanari fue categórico al señalar el camino a seguir: «Tienen que presentar una cautelar ya mismo». La frase resuena como un llamado a la resistencia gremial, pero sería parte de un intento de Adorni de mejorar su imagen ante sus antiguos colegas.
