El gobierno de Javier Milei se ha visto obligado a incrementar de forma alarmante las importaciones de electricidad procedentes de Brasil. Pese a la caída de la demanda energética en el país, las compras al vecino país alcanzaron niveles sin precedentes, disparando los costos de abastecimiento.
Según revelaron fuentes oficiales, durante las últimas jornadas se ha estado importando más de 1.500 MWh de energía brasileña, lo que representa alrededor del 12% del consumo total en el Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Un volumen realmente inusual, ya que en circunstancias normales estas importaciones suponen menos del 1% del suministro.
Pero lo más preocupante es el astronómico precio que se está pagando. Mientras que el costo de producción local ronda los 85 dólares por MWh, las compras a Brasil se efectúan a 250 dólares la unidad, más del triple del valor interno. «Ante el riesgo de un apagón, traen de apuro megas de Brasil, que son más caros que los que entrega Bolivia o Paraguay», advirtió un ex funcionario de Energía.
Esta situación deficitaria pone en jaque los esfuerzos del ministro Luis Caputo por equilibrar las cuentas externas. «Mientras Caputo se quema las pestañas para juntar dólares, Chirillo es una maquinita de perder plata», cuestionó duramente un allegado al Palacio de Hacienda, dejando al descubierto la tensa interna entre las carteras económica y energética.
Los especialistas se mostraron desconcertados, dado que la alta dependencia de las importaciones eléctricas se da en un contexto de baja demanda, cuando habitualmente se recurre a estas en momentos de picos de consumo. Asimismo, se evidenció un uso menor al esperado de las centrales térmicas locales, que operan en apenas el 43% de su capacidad pese a contar con vastas reservas de gas en Vaca Muerta.
«En el país de Vaca Muerta, no hay gas para las centrales que son el sostén de la generación eléctrica», lamentó la fuente consultada, poniendo en tela de juicio la gestión del secretario de Energía, Guillermo Chirillo.
Desde el Ejecutivo intentaron justificar la alta demanda con la llegada de buques de Gas Natural Licuado, aunque reconocieron que su capacidad está muy por debajo de los picos de consumo invernal.
En medio de estos cuestionamientos, el gobierno deberá replantearse su estrategia energética para no poner en riesgo el frente externo que tanto trabajo les está costando equilibrar.
