Axel Kicillof enfrenta un panorama complicado al no haber reanudado las conversaciones con la Legislatura para aprobar el presupuesto. Desde que canceló una reunión programada para principios de enero, no ha habido más contactos entre el Ejecutivo y los legisladores, lo que ha generado desconcierto tanto en la oposición como en el kirchnerismo.

La falta de diálogo ha sorprendido a los opositores, quienes advierten que el tiempo para alcanzar consensos se está agotando a medida que se acerca el año electoral. Se espera que tanto el PRO como la UCR adopten posturas más firmes para no quedar atrapados entre los libertarios y el peronismo. El senador Marcelo Daletto enfatizó la importancia de contar con un presupuesto, ya que este documento es fundamental para la asignación de recursos, recaudación de impuestos y financiamiento de áreas clave como educación y obras públicas.

Sin embargo, la decisión de Kicillof de no retomar las negociaciones también ha dejado desorientados a los miembros del peronismo. Alexis Guerrera, quien asumió la presidencia de la Cámara de Diputados, se encontró con el desafío de reiniciar las conversaciones, pero se ha visto frustrado por la falta de interés del Ejecutivo. Esta situación ha sido interpretada como parte de la lucha interna entre Kicillof y Máximo Kirchner, lo que complica aún más la situación.

El gobernador ha optado por gobernar sin un presupuesto formal, lo que le otorgaría mayor discrecionalidad en la administración de los fondos. Sin embargo, esto plantea serias dudas sobre cómo se manejarán los impuestos y las obligaciones financieras del gobierno. Además, Kicillof no cuenta con autorización para endeudarse este año, aunque se argumenta que esto no debería ser un problema inmediato.

Con la inauguración del año legislativo programada para principios de marzo, Kicillof deberá definir si desdobla las elecciones en la provincia, lo que podría abrir nuevas oportunidades para renegociar el presupuesto y la ley fiscal. Sin embargo, la falta de un plan claro y la delegación de negociaciones en ministros sin poder real complican aún más el escenario.