El Gobierno argentino ha decidido mantener una postura de aislamiento hacia el PRO, el partido de la oposición liderado por Mauricio Macri, al tiempo que reafirma su confianza en contar con los votos necesarios para aprobar varios proyectos durante las sesiones extraordinarias del Congreso. A pesar de las tensiones recientes, el oficialismo no tiene planes de convocar al bloque macrista para discutir las iniciativas que se presentarán entre el 5 y el 27 de diciembre.
Una fuente cercana al presidente Javier Milei indicó que “en el temario se van a incluir solamente las cuestiones que al oficialismo le interesa que se debatan y que consideramos que tienen el apoyo suficiente en el recinto”, enfatizando que no se están llevando a cabo negociaciones con otros bloques. Entre los proyectos que se discutirán se encuentran la eliminación de las elecciones primarias, la ley antimafia y la limitación de los fueros políticos.
El clima de tensión se intensificó tras el fracaso de la sesión que buscaba tratar la nueva Ficha Limpia, una propuesta impulsada por el PRO, que no logró el quórum necesario. Este hecho fue interpretado por el partido opositor como una falta de apoyo por parte del Gobierno, lo que ha llevado a cuestionamientos mutuos entre ambas fuerzas políticas.
El oficialismo, por su parte, sostiene que ya hay consenso en torno a la reforma electoral, que incluye la eliminación de las PASO y cambios en el financiamiento de los partidos. Sin embargo, la mesa parlamentaria que solía reunirse regularmente no ha tenido actividad en más de un mes, lo que refleja la creciente distancia entre el Gobierno y el PRO. A pesar de ello, el Ejecutivo confía en que tiene el respaldo necesario para avanzar con sus proyectos, incluso contando con el apoyo de ciertos sectores del peronismo.
