El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, enfrenta una serie de cuestionamientos que han puesto en jaque la narrativa oficialista. La polémica se intensificó tras revelarse que su esposa viajó en el avión presidencial a Nueva York, una situación que el propio funcionario había señalado como característica de la «casta política» que el actual gobierno prometió desterrar. A este episodio se sumó la información sobre un vuelo en jet privado a Uruguay en febrero, con un costo estimado de casi 10.000 dólares, una suma considerable si se compara con su salario mensual, que no supera los cinco millones de pesos argentinos, y considerando que su cónyuge no registra ingresos conocidos. Estos hechos han desatado un intenso debate sobre la transparencia y el uso de los recursos públicos.
Frente a la creciente ola de críticas, Adorni intentó justificar la presencia de su esposa en la comitiva oficial, asegurando que «fue una invitada del Presidente» y que «no se utilizó ni un solo peso del Estado». Respecto al viaje a Punta del Este, el jefe de Gabinete insinuó que el video que lo documenta fue «guardado un mes» y filtrado por «una manga de seres llenos de maldad y dañinos» como parte de una «vieja política que no es compatible con nosotros». Aunque reconoció que su frase sobre «deslomarse» en Nueva York fue «absolutamente desafortunada», sus explicaciones no lograron disipar las dudas, y la Procuraduría de Investigaciones Administrativas ya ha iniciado una investigación preliminar para esclarecer posibles irregularidades.
La respuesta del gobierno no tardó en llegar, con el presidente Javier Milei y su hermana, Karina Milei, brindando un respaldo explícito al jefe de Gabinete. El mandatario defendió a Adorni argumentando que «si supieran el concepto de costo marginal tendrían claro que muchas cosas que se dicen no tienen ni el más mínimo sentido», mientras que la secretaria general expresó su «apoyo total e incondicional» frente a lo que calificó de «basura mediática». Sin embargo, esta defensa unificada ha generado una mayor irritación en la ciudadanía, que percibe en estas actitudes las mismas justificaciones y excusas atribuidas a gestiones anteriores, contradiciendo el espíritu de cambio prometido.
Este «efecto Adorni» ha comenzado a impactar negativamente en la imagen presidencial, según revelan las encuestas. Mediciones recientes de consultoras cercanas al gobierno muestran una caída significativa en la aprobación de Milei, ubicándola por debajo del 40%. La preocupación por la corrupción ha escalado al primer lugar entre las inquietudes de la población, y un contundente 54% de los consultados considera que el actual gobierno «es más de lo mismo». La crisis económica, marcada por la caída del poder adquisitivo y el aumento del desempleo, agrava el panorama, llevando a un 54% a creer que la política económica no está generando los cambios necesarios, un porcentaje que ha crecido notablemente desde noviembre. La situación económica y el «humor popular van a crujir este año», según la visión de algunos gobernadores.
