La visita del presidente Javier Milei a Alemania para recibir un premio de la Fundación Hayek dejó una estela de roces internos en el oficialismo. Karina Milei, la influyente secretaria general de la Presidencia, decidió freezar al diputado Fernando Iglesias por haber exagerado su rol protagónico durante el viaje.
Según fuentes libertarias cercanas a la funcionaria, Iglesias se extralimitó al viralizarse en redes sociales abrazando efusivamente al mandatario a su llegada al hotel. «Habla de más y se mete donde no se tiene que meter, está freezado», declararon con disgusto sobre el legislador.
El desplante hacia Iglesias se profundizó esta semana cuando, pese a presidir la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados, fue desplazado por la propia hermana del Presidente para acompañarlo a la inauguración de los Juegos Olímpicos en París. Voces oficialistas lo acusaron de «desesperación por renovar» su exposición.
No obstante, Milei ha elogiado públicamente las «visiones estratégicas» de Iglesias y reconoció su influencia para comprender la relevancia del Mercosur. Pero en los pasillos del Congreso persisten las críticas por su excesivo protagonismo al «vender» supuestos acuerdos que luego no se concretaron.
