Un reciente informe de la consultora Equilibra, dirigido por Martín Rapetti, señala que el Banco Central de Argentina podría cerrar el año con un saldo negativo de reservas que alcanzaría los 10 mil millones de dólares. Este escenario alarmante se produce en un contexto donde las medidas implementadas por el gobierno de Javier Milei, destinadas a controlar la brecha cambiaria y reducir el riesgo país, están generando efectos adversos en la disponibilidad de divisas. La consultora advierte que, a pesar de los esfuerzos por consolidar un superávit fiscal, el aumento del riesgo país, que actualmente se sitúa alrededor de 1500 puntos, complica significativamente la situación económica.
El informe también destaca que el Banco Central ha liquidado aproximadamente 12.400 millones de dólares para tratar de contener el valor del dólar, lo que ha impactado de manera negativa en las reservas internacionales. Las proyecciones sugieren que las reservas líquidas podrían terminar el año con un déficit de 7 mil millones de dólares, lo que podría crear un ambiente insostenible para el cumplimiento de los pagos de intereses de deuda que se avecinan en 2025. Rapetti enfatiza que, sin un préstamo significativo o nuevas líneas de financiamiento respaldadas por activos como el oro, la situación financiera del país se tornará crítica.
Entre las políticas que han sido identificadas como problemáticas se encuentran la esterilización del Contado con Liquidación (CCL), la reducción de los plazos de pago de las exportaciones y el adelantamiento de transferencias del Tesoro al Bank of New York. Esto, junto con la implementación de un «crawling peg» del 2% mensual para el tipo de cambio, afecta directamente la estabilidad de las reservas. La consultora sostiene que, aunque es posible crecer bajo un régimen de cepo cambiario, la falta de dólares es un obstáculo insalvable para la sostenibilidad económica.
Finalmente, el informe de Equilibra pone de manifiesto una realidad preocupante para el futuro económico de Argentina. A medida que se avanza hacia 2025, el gobierno deberá enfrentar la difícil tarea de equilibrar sus políticas fiscales y monetarias, en un entorno donde la falta de acceso a financiamiento externo y el alto riesgo país podrían poner en jaque la estabilidad económica del país. La situación exige medidas urgentes y efectivas para evitar un deterioro mayor de las reservas y garantizar la solvencia fiscal.
