La paralización de las obras para la construcción de las represas hidroeléctricas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner en Santa Cruz está provocando cuantiosas pérdidas diarias para la Argentina. Según informes, el país pierde alrededor de 3,5 millones de dólares cada 24 horas que transcurren sin avanzar en estos proyectos energéticos.

La decisión del gobierno de Milei de dejar en stand by las obras generó un estancamiento que podría tener graves consecuencias. Un consorcio de bancos chinos que financió la primera etapa ya desembolsó 1.850 millones de dólares de un total de 4.714 millones. Sin embargo, aún tienen 800 millones disponibles que no enviarán si no se retoman los trabajos.

«Nadie dice que se interrumpirá el proyecto, pero todo sigue estancado», señalaron fuentes cercanas, advirtiendo que se podrían activar cláusulas de incumplimiento con reclamos millonarios. Incluso, el FMI está observando de cerca esta parálisis.

Al momento de la interrupción, la represa Cepernic tenía un 45% de avance mientras que Kirchner iba por el 26%. Con ambas centrales se sumaría una potencia de 1.310 MW, ampliando en 11,4% la generación hidroeléctrica nacional y ahorrando más de 1.300 millones de dólares en importación de energía.

Las obras empleaban a 2.900 trabajadores que podrían reincorporarse rápidamente si se reinician en septiembre. La clave está en firmar la Adenda XII para actualizar montos por inflación y reconocer gastos extras de pandemia. El Ministerio de Economía maneja esa decisión económica.