El Ministerio de Salud ha aclarado que el Hospital Laura Bonaparte no será cerrado, sino que ingresará en un proceso de reestructuración. La viceministra Cecilia Loccisano explicó que este cambio es necesario debido a las deficiencias identificadas en una auditoría realizada por la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), que reveló incumplimientos con la Ley de Salud Mental y la protección de los derechos de los pacientes.

Loccisano destacó que el hospital, tal como está actualmente, es «inviable» y que se necesitan cambios significativos para garantizar una atención de calidad. En su declaración, la funcionaria mencionó que se han encontrado tratamientos médicos sin la debida intervención de profesionales y una falta de custodia de los datos de los pacientes, lo que ha llevado a la decisión de reevaluar cómo funciona el nosocomio.

Los trabajadores del hospital, que habían organizado protestas en defensa de su funcionamiento, han recibido la noticia con cierta cautela. Aunque el gobierno asegura que se priorizará el acceso y la atención de los pacientes durante esta reestructuración, los sindicatos han manifestado que continuarán con las medidas de fuerza hasta obtener garantías claras sobre el futuro del hospital. Loccisano afirmó que el Ministerio se encuentra en diálogo con los trabajadores para abordar sus inquietudes y asegurar que los cambios no afecten la calidad de la atención.

El proceso de reestructuración del Hospital Bonaparte se presenta como un desafío tanto para el gobierno como para los sindicatos. Mientras el Ministerio de Salud busca mejorar la eficiencia del hospital y rectificar las deficiencias señaladas, los trabajadores demandan claridad sobre su futuro y la garantía de que el hospital continuará operando.