El expresidente Mauricio Macri, preocupado por el cariz que está tomando la gestión de Javier Milei, convocó a una reunión de emergencia con la plana mayor del PRO. En un clima de tensión, instruyó a los principales referentes partidarios a preservar la identidad y comenzar a diferenciarse del oficialismo libertario.

Un legislador cercano a Macri confesó que «no se ve la salida» y que el líder del PRO atisba que «no hay rumbo político». Agregó una frase contundente: «No va a haber estabilización económica sin orden político». Esta visión negativa se sustenta en los comentarios que recibe Macri de sus allegados del ámbito empresarial, quienes advierten un panorama sombrío con el dólar disparado, la caída de las reservas y los cuantiosos vencimientos de deuda en el horizonte cercano.

La gravedad de la situación ha calado hondo en algunos dirigentes del PRO, quienes ya no comparten el optimismo inicial de que, si a Milei le iba bien, absorbería a su fuerza, o que si le iba mal, los arrastraría en su fracaso. Ahora, relativizan esa perspectiva. Desde el entorno del expresidente, se recuerda con nostalgia el 28 de diciembre de 2017, fecha que marcaría el inicio del declive del gobierno anterior.

Tras el encuentro con Macri, el PRO se diferenció públicamente de Milei al condenar el intento de golpe en Bolivia, algo que el presidente no hizo. Un legislador del interior advirtió que el compromiso de apoyar al oficialismo terminará este jueves con la sanción de la Ley de Bases, y que a partir de ese momento «ya no se callarán más» al votar lo que consideren oportuno.

Pese a las directivas de Macri, no hay unanimidad sobre cómo diferenciarse de un gobierno que impulsa medidas que el PRO también suscribe. Mientras algunos sugieren enfocarse en aspectos sociales, la propia María Eugenia Vidal negó que Juntos por el Cambio haya dejado de existir y recalcó que «el PRO es un partido con entidad propia, con identidad».