El reciente escándalo político en Argentina ha tomado un giro inesperado tras la divulgación de un acta que confirma la versión de Victoria Villarruel sobre el traspaso de mando. El diputado Maximiliano Ferraro, utilizando su derecho de acceso a la información pública, hizo público el documento que certifica que Villarruel fue notificada del viaje de Javier Milei a Italia a las 19:00 horas, el mismo día en que se llevó a cabo la sesión que resultó en la expulsión del senador Edgardo Kueider.
Este acta, firmada por el escribano del gobierno y Villarruel, contradice las afirmaciones del gobierno, que sostenía que la vicepresidenta había sido informada del cambio de mando a las 12:00 horas. La revelación de Ferraro no solo respalda la versión de Villarruel, sino que también desmantela la estrategia del gobierno, liderada por Santiago Caputo, que intentaba anular la sesión y evitar la destitución de Kueider.
El documento, que se presentó como prueba irrefutable, muestra que Villarruel tomó conocimiento del viaje del presidente justo después de la sesión, lo que deja en evidencia la falta de un traspaso de mando ordenado. Esta situación ha llevado a una crisis interna dentro del gobierno, con Milei y sus asesores intentando minimizar el impacto de esta revelación.
La intervención de Ferraro ha sido clave para desbaratar los intentos del gobierno por deslegitimar la sesión que resultó en la expulsión de Kueider, quien había sido un aliado cercano a la Casa Rosada. La situación se complica aún más con la posibilidad de que la justicia federal también rechace los intentos de Kueider de anular la sesión.
