En un contexto de tensiones internas en el oficialismo, la vicepresidenta Victoria Villarruel despliega una estrategia para ganar influencia y aliados de cara al futuro electoral. Fuentes parlamentarias confirman sus acercamientos con dirigentes de distintos espacios políticos.

Villarruel ha mantenido encuentros con el ex presidente Mauricio Macri en al menos cuatro ocasiones, incluyendo una reunión en Villa la Angostura que generó malestar en la Casa Rosada. También se reúne de forma recurrente con el diputado Diego Santilli, desairado por el presidente Milei.

Estos movimientos responderían a la intención de la vice de construir un polo de poder propio, sumando a sectores disconformes con la gestión oficialista. En ese sentido, el vínculo con Santilli sería impulsado por Juan Martín Donato, un joven dirigente cercano a Villarruel.

Si bien en el entorno de Santilli minimizan estos encuentros, señalan que «el Colo habla con todos» y apuntan a un acercamiento con los hijos de Milei. No obstante, las principales colaboradoras de Villarruel, María Guadalupe Jones y María Laura Izzo, no verían con buenos ojos una alianza con el macrista.

Más allá de estas tensiones internas, la vicepresidenta consolida su capital político mediante posicionamientos públicos y su rol en el Senado. Allí articula con senadores oficialistas y opositores «dialoguistas», como Eduardo Vischi, Rodolfo Suárez y peronistas de centro que la ven como «más amigable» que el presidente.

«Villarruel todavía no detenta un armado robusto, pero celebra en secreto que le haya explotado a Martín Menem la bomba por la visita a genocidas detenidos», afirman quienes la conocen de cerca.

En definitiva, lejos de resignarse a un rol decorativo, la compañera de Milei despliega una estrategia propia, construyendo puentes y espacios de poder alternativos de cara al futuro político del país.