El gobierno anunció una reducción del impuesto PAIS, pero las expectativas sobre su impacto en la inflación son moderadas. Según las estimaciones oficiales, la baja en el impuesto podría resultar en una disminución de la inflación de «menos de 1 punto» en los próximos meses, lo que plantea dudas sobre la efectividad de esta medida en la economía nacional.
Luis Caputo, el ministro de Economía, había prometido que esta reducción ayudaría a que la inflación comience a mostrar un número más bajo a partir de septiembre. Sin embargo, ahora se contempla que el impacto en el índice de precios no superará el medio punto porcentual. “En la inflación general, el impacto se va a parecer a medio punto, un punto”, afirmaron algunos economistas, advirtiendo que el efecto variará significativamente entre diferentes sectores. Por ejemplo, se anticipa que en el consumo masivo y en alimentos, la reducción del impuesto se notará más, mientras que otros sectores, como la tecnología y los bienes durables, podrían no experimentar ajustes significativos.
El costo fiscal de esta medida es considerable, ya que el impuesto PAIS ha representado un porcentaje importante del superávit fiscal. La reducción podría afectar la capacidad del gobierno para mantener un equilibrio en sus cuentas públicas, lo que se convierte en un tema crítico en medio de un contexto de creciente presión económica.
Pablo Quirno, secretario de Finanzas, destacó que la baja del impuesto PAIS puede no traducirse directamente en una reducción lineal de precios, pero sí eliminará una fuente de presión inflacionaria. Quirno también mencionó: “Vengan con iniciativas sectoriales. Pensemos en grande, agrandemos la torta porque esa es la manera en la que todos vamos a crecer más”. Esta frase refleja el deseo del gobierno de estimular la inversión y el crecimiento económico a través de medidas que fomenten el desarrollo sostenible.
