Varias áreas de Gobierno junto a ONGs lanzaron una consulta pública a la ciudadanía. Lo que de manera inmediata llama la atención es el poco margen de tiempo para participar (6 días) y la enorme cantidad de preguntas que el municipio hace a los vecinos y que en realidad le corresponde a su propia estructura interna de funcionarios a cargo del área responder.

El municipio de General Pueyrredon, con una población de aproximadamente 700.000 habitantes, emprendió un proceso de participación ciudadana bajo el marco de la Alianza Internacional para el Gobierno Abierto (OGP). A través de una consulta pública online, en colaboración con instituciones locales como el Observatorio Universitario de la ciudad FASTA y la ONG Democracia en Red, se buscó fomentar la co-creación de políticas públicas. A pesar de la buena intención y la participación de diversas áreas municipales, los resultados obtenidos fueron preocupantemente bajos, con solo 86 comentarios, lo que subraya deficiencias tanto en la convocatoria como en los enfoques adoptados para involucrar a los ciudadanos.

Link en la web del municipio dedicado a la convocatoria: https://consultapublica.argentina.gob.ar/plandeaccion-generalpueyrredon

Hablando de datos abiertos y transparencia

Para consultar quienes eran los responsables políticos de las áreas del ejecutivo municipal que convocaban, accedimos a la web oficial del Municipio. Fue imposible conocer su identidad. No se pudo encontrar en ningun lugar de la web del municipio informacion siquiera de los responsables de las principales áreas de gobierno.

La colocación de un archivo por orden alfabetico de los miles de empleados municipales y entre ellos los aproximadamente 200 funcionarios políticos hacen casi imposible la tarea de identificarlos.

Haciendo una búsqueda a través de los medios de comunicación, pudimos averiguar algunos nombres de funcionarios. Si bien son funcionarios públicos con cargos políticos, la busqueda de nosmbres se realizó con la intención de verificar que tan simple (o no) es acceder a información del municipio.
Secretaría de Participación Ciudadana, a cargo de Gustavo Serebrinsky, Subsecretaría de Modernización, Tatiana Fontana (figura en un sector de la web, pero en el email de convocatoria figura como Dirección de Modernización e Información Estratégica) y la Subsecretaria de Control de Gestión que estaría a cargo de Valentina Malvica.

Estrategia de comunicación insuficiente y baja participación

Uno de los puntos más críticos es la estrategia de comunicación utilizada para convocar a la ciudadanía. A pesar de la accesibilidad del medio digital, el llamado no alcanzó a una parte significativa de la población. La escasa participación puede explicarse por una falta de difusión masiva y la insuficiencia de los plazos establecidos, especialmente en una ciudad como Mar del Plata, donde la temporada alta y las rutinas de los ciudadanos afectan su disponibilidad para participar en procesos de consulta pública. Esta baja participación refleja no solo una desconexión de la administración con la ciudadanía, sino también una falta de estrategia inclusiva, que debió haberse potenciado con campañas en medios tradicionales y digitales, así como la posibilidad de mecanismos de participación offline para garantizar que los más alejados del entorno digital también pudieran expresar sus opiniones.

Preguntas desconectadas de la realidad y falta de claridad estratégica

El análisis de las preguntas planteadas en la consulta muestra un enfoque deficiente en términos de planificación y conocimiento previo. En varios de los ejes, como el de los «datos abiertos» y la «infraestructura geoespacial», las consultas al público sobre temas técnicos o estructurales ya deberían haber sido resueltas por el municipio. Preguntar sobre temas como la capacitación de funcionarios o los beneficios de los datos abiertos refleja una falta de preparación previa, generando la sensación de que el municipio no tiene claridad sobre los pasos que debe dar, lo que puede desalentar la participación. Esta falta de fundamentación técnica no solo muestra deficiencias en la gestión municipal, sino que también diluye la confianza de los ciudadanos en el proceso de co-creación, ya que se percibe que el municipio busca delegar en la ciudadanía tareas que son su responsabilidad.

Datos abiertos y transparencia institucional

El primer eje, orientado a la mejora de los datos abiertos, tenía un propósito loable al buscar facilitar el acceso a información pública y fomentar una cultura de transparencia. Sin embargo, los comentarios de los participantes evidencian que los problemas de fondo no se habían resuelto: a pesar de contar con un portal de datos, los ciudadanos se quejan de la falta de actualización y calidad de la información disponible. Estas críticas, acompañadas de observaciones sobre la falta de una cultura institucional que priorice la transparencia, indican que la consulta pública no fue más que un ejercicio simbólico en un área que debería haber tenido una planificación más profunda y estructurada desde el inicio.

Infraestructura geoespacial y desafíos de implementación

La propuesta de crear una infraestructura de información geográfica, aunque innovadora y con un gran potencial, se ve lastrada por una falta de claridad estratégica. Las preguntas dirigidas a la ciudadanía sobre los desafíos de implementación o los sectores beneficiados reflejan una falta de madurez en la planificación del proyecto. Nuevamente, este tipo de cuestiones debería haber sido previamente analizado por el municipio, utilizando estudios técnicos y otros recursos especializados. Delegar decisiones tan importantes a la ciudadanía refuerza la percepción de que el municipio no está suficientemente preparado para abordar estos desafíos.

Reciclaje y sostenibilidad – Un programa sin planificación previa

El programa Ecocanje, que intercambia productos reciclados por beneficios tangibles, también refleja problemas similares. Aunque el concepto es positivo y responde a las preocupaciones ambientales, las preguntas planteadas a los ciudadanos parecen más apropiadas para una etapa de retroalimentación, cuando el municipio ya haya desarrollado un plan claro de implementación, viabilidad económica y evaluación de impacto. Preguntar sobre la viabilidad del programa o su impacto ambiental es una tarea que corresponde al gobierno local antes de involucrar a los ciudadanos, quienes deberían contribuir con sugerencias y mejoras una vez que el programa haya sido estructurado y planificado.

Conclusiones y recomendaciones

En resumen, la consulta pública impulsada por General Pueyrredon evidencia varios problemas que afectan tanto la calidad de la participación ciudadana como la eficacia de las políticas públicas propuestas. Las principales deficiencias se encuentran en la falta de estrategia comunicacional, en la escasa participación, en las preguntas mal enfocadas y en la falta de planificación técnica previa. El municipio no aprovechó adecuadamente el potencial de la consulta pública para obtener retroalimentación valiosa; en lugar de plantear preguntas sobre temas que ya deberían haber sido resueltos internamente, debió haber ofrecido a la ciudadanía un plan claro para recibir comentarios sobre cómo mejorar o ajustar las propuestas.

Para mejorar futuras iniciativas de participación, es fundamental que el municipio implemente campañas de difusión más amplias, extienda los plazos de consulta, garantice la inclusión de sectores desconectados del entorno digital, y, sobre todo, se enfoque en ofrecer una planificación previa más rigurosa. La clave del éxito de futuras consultas no está en abrir espacios vacíos de contenido, sino en ofrecer propuestas claras sobre las cuales los ciudadanos puedan opinar y participar de forma activa y constructiva.