Manuel Adorni, vocero del presidente Javier Milei, se vio obligado a elogiar a Diego Armando Maradona tras recibir una fuerte ola de críticas en redes sociales por sus comentarios despectivos hacia el ícono del fútbol argentino. La controversia comenzó cuando, en una conferencia de prensa, Adorni evitó mencionar a Maradona al celebrar el Día Internacional del Zurdo, elogiando a otros deportistas como Lionel Messi y Emanuel Ginóbili, lo que generó incomodidad entre los presentes. Cuando una periodista le recordó a Maradona, su respuesta fue evasiva, lo que provocó una reacción negativa de los aficionados y familiares del exfutbolista.
La situación escaló rápidamente, llevando a figuras como Dalma Maradona a cuestionar las intenciones de Adorni, quien fue calificado como un «muppet» por su falta de originalidad y pensamiento propio. Otros excompañeros de Maradona, como Héctor «Negro» Enrique y Osvaldo Ardiles, también se unieron a las críticas, mientras que Enrique lo describió como el «campeón del mundo de los pelotudos». Este clima de tensión se intensificó al recordar el despido de otro funcionario, Garro, quien había hecho comentarios desfavorables sobre Messi, lo que llevó a Adorni a retroceder y aclarar su postura.
En un intento de recuperar su imagen, Adorni se apresuró a reconocer la importancia de Maradona en la historia del deporte argentino, afirmando que negar su legado sería como no haber sido argentino. En una entrevista posterior, subrayó que había sido un gran admirador del jugador y lamentó cualquier malentendido que pudiera haber surgido de sus comentarios. Sin embargo, su cambio de postura fue visto como un intento desesperado de evitar el mismo destino que sufrió Garro.
Este episodio refleja las tensiones que pueden surgir en el ámbito político, donde las figuras públicas deben navegar cuidadosamente sus palabras para evitar ofender a íconos nacionales y, al mismo tiempo, mantener sus intereses políticos. Adorni ahora deberá trabajar para restaurar su credibilidad, mientras que el legado de Maradona continúa siendo un tema delicado y sagrado en la cultura argentina.
