El Gobierno de Javier Milei ha sufrido tres derrotas legislativas en apenas tres días, lo que representa un serio revés y una señal alarmante sobre la crisis política que atraviesa el gobierno. Estas derrotas incluyen la pérdida del control sobre una comisión clave que supervisa los servicios de inteligencia, así como el rechazo en el Congreso a dos iniciativas importantes: la ley de movilidad jubilatoria y un decreto que aumentaba los fondos para la SIDE. Estos eventos han puesto de manifiesto las tensiones internas dentro de La Libertad Avanza, así como la fragmentación y falta de liderazgo en la oposición.
El primer golpe se produjo el martes, cuando la oposición tomó el control de la comisión bicameral de inteligencia, de vital importancia para el gobierno. Al día siguiente, la bancada de Diputados rechazó el DNU que preveía un aumento significativo de los fondos para la SIDE, un hecho que Milei describió como una traición a la seguridad nacional. Finalmente, el jueves, el Senado aprobó una nueva ley de movilidad jubilatoria, la cual Milei ya había anticipado que vetaría, argumentando que representaba un gasto desmedido sin respaldo presupuestario.
Estas derrotas no solo reflejan problemas internos en el oficialismo, sino también una falta de voluntad de negociación con los sectores “dialoguistas” y aliados. A medida que Milei intenta consolidar su poder, las tensiones con figuras del PRO y el kirchnerismo evidencian una fragmentación que complica aún más la gobernabilidad. La incapacidad del gobierno para articular acuerdos y la creciente presión por parte de la oposición subrayan la precariedad de la situación política actual, lo que podría tener repercusiones significativas en el futuro inmediato de su administración.
