La Unión Cívica Radical (UCR) se encuentra en medio de una crisis de identidad, ya que no logra encontrar su lugar frente a los constantes ataques del político Javier Milei y el temor de parecerse al kirchnerismo. Esta falta de estrategia unificada pone en peligro la construcción del partido de cara a las elecciones de 2025. Históricamente, la UCR ha tenido internas y disputas de poder, pero en las últimas semanas reina la incertidumbre y la desorientación. No ha habido críticas hacia Maximiliano Pullaro por sus encuentros con Mauricio Macri, ni por la foto de Gustavo Valdés con Javier Milei, ni por el escándalo protagonizado por Gerardo Morales en Jujuy. «Hay una crisis de identidad», reconocen dentro del partido.
La falta de críticas hacia los ataques de Milei y el temor de parecerse al kirchnerismo reflejan una crisis de identidad dentro de la UCR. En el pasado, los radicales se enfrentaron al kirchnerismo y ese fue el factor clave para la formación de Cambiemos en 2015. Sin embargo, enfrentarse a Milei podría significar quedar asociados al kirchnerismo, algo que ningún correligionario quiere cometer. Esta falta de definición estratégica pone en peligro la construcción del partido de cara a las elecciones de 2025.
La falta de críticas hacia los ataques de Milei también revela la resistencia interna hacia la postura encabezada por Martín Lousteau y Facundo Manes, quienes lanzan fuertes críticas a la gestión libertaria. Lousteau considera que Milei busca una nueva polarización, tratando de llevarse al PRO y a aquellos que se sientan afines a ideas más extremas, dejando solo al peronismo. Sin embargo, muchos dentro de la UCR creen en la importancia de un centro político. Esta falta de consenso y poder de convocatoria dentro del partido centenario dificulta aún más la definición de una estrategia clara.
