Sam Altman, CEO de OpenAI, generó controversia al comparar el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) con la creación de la bomba atómica durante el Proyecto Manhattan. En una entrevista para el podcast «This Past Weekend», Altman expresó que los científicos de IA podrían llegar a preguntarse «¿qué hemos hecho?», al igual que los científicos que trabajaron en la bomba atómica.
A pesar de esta inquietante analogía, Altman sorprendió al afirmar que le preocupan más los efectos de las redes sociales en los niños que la propia IA. Según el CEO, el «scrolling» y la gratificación instantánea que ofrecen los videos cortos podrían estar interfiriendo con el desarrollo cerebral de los menores de manera profunda.
Altman también describió la competencia en el sector de la IA como una «carrera» hacia un destino incierto, sin una línea de meta clara. Esta incertidumbre refleja la naturaleza emergente de la tecnología, donde las empresas compiten intensamente sin una definición clara de los objetivos a alcanzar.
En cuanto al futuro de la educación, Altman predijo que la universidad, tal como la conocemos, podría volverse obsoleta en las próximas décadas, ya que la IA superará la capacidad intelectual humana en distintos campos. En este sentido, el CEO abogó por reinventar la formación profesional y los sistemas de aprendizaje.
Finalmente, Altman expresó su preocupación por el desarrollo de «AI companions» o compañeros artificiales que sustituyan las relaciones humanas reales. El CEO advirtió sobre los posibles impactos negativos de esta tecnología y la necesidad de garantizar la privacidad de las conversaciones con estos modelos.
