Karina Milei se encuentra en una situación tensa debido a las acciones de Nahuel Sotelo y Agustín Romo, quienes están tratando de socavar el papel de Sebastián Pareja, el armador político de Karina en el conurbano. Bajo la dirección de Santiago Caputo, ambos han comenzado a ignorar la influencia de Pareja en distritos clave, lo que ha generado un conflicto creciente en la región. Esta lucha por el poder se intensifica a medida que Romo y Sotelo intentan imponer candidatos propios en sus respectivas áreas, desafiando así la estructura que Karina había establecido.

Romo, por ejemplo, busca colocar a sus candidatos de San Miguel en la lista electoral por la Primera Sección, mientras que Sotelo intenta hacer lo mismo con sus aliados de Quilmes. Sin embargo, el problema radica en que, en el conurbano, todos los caminos llevan a Pareja, quien ha estado trabajando para consolidar el apoyo en la región. En Quilmes, la estrategia de Pareja se enfrenta a la resistencia de los libertarios que apoyan a Sotelo, complicando aún más la situación.

Karina, al darse cuenta de que su autoridad está siendo cuestionada, ha decidido tomar cartas en el asunto. La hermana del presidente Milei ha visto esto como un desafío personal, especialmente después de un fallido acto en San Miguel que fue percibido como un desaire a su liderazgo. Además, el ambiente se vuelve más tenso con la creciente influencia de Santiago Caputo, quien ha intentado posicionarse en Santa Fe, generando fricciones adicionales con Karina.

La situación se complica aún más por las recientes expulsiones y reestructuraciones dentro del partido, lo que ha dejado a Karina en una posición delicada mientras intenta reafirmar su control sobre el conurbano y mantener la cohesión entre sus aliados.