El oficialismo libertario se encamina a aprobar en Diputados la trascendental Ley Bases y su complemento fiscal, tras arduos acuerdos que evidenciaron sus limitaciones en el Congreso. Sin embargo, este logro parcial no resuelve los múltiples interrogantes que afronta simultáneamente la gestión de Javier Milei.

Si bien el Ejecutivo logró los dictámenes necesarios mediante negociaciones y concesiones con aliados y sectores dialoguistas de la oposición, el debate parlamentario del jueves se prevé tenso. Versiones indican que el kirchnerismo podría intentar «judicializar» las iniciativas tildadas de «mamarrachos jurídicos».

Más allá del esfuerzo legislativo, el Gobierno deberá definir otros frentes urticantes. Uno es el rol que ocuparía Federico Sturzenegger en el Gabinete, proceso entramado por la delicada situación económica y las tensiones internas que ya provocaron numerosas renuncias.

Otro asunto espinoso será el relanzamiento del Pacto de Mayo, convocado por Milei para el 9 de julio en Tucumán. Si bien algunos gobernadores afines exploraron esa vía, se mostraron recelosos de una eventual puesta en escena «hegemónica» por parte del oficialismo.

En el plano económico, pese a la aprobación parlamentaria que se avecina, persistirían las especulaciones cambiarias y un contrapunto con el FMI. Las recientes declaraciones del Presidente cuestionando los manejos del organismo en la gestión anterior podrían tensar aún más esa relación clave.

La agenda mileiísta, en definitiva, sigue colmada de desafíos pese al éxito parcial que representaría la sanción de sus primeras leyes trascendentales. La oposición, los mercados y los propios socios observan con atención la capacidad de Milei para procesar tantosacontecimientos de manera simultánea.