La situación política en Venezuela volvió a tensionar las relaciones dentro del Gobierno argentino. En una jornada de idas y vueltas virtuales, quedaron expuestas las discrepancias respecto al posicionamiento ante la crisis venezolana.
En un inicio, la Canciller Diana Mondino reconoció a través de su cuenta en X al líder opositor Edmundo González Urrutia como presidente electo, desafiando al régimen de Nicolás Maduro. Esta postura fue inicialmente respaldada por el propio Javier Milei al replicar el mensaje. «La Argentina sigue con extrema atención y preocupación los acontecimientos en Venezuela», expresó posteriormente un comunicado oficial de Cancillería, en un intento por moderar el tono.
Sin embargo, allegados a la Secretaria General Karina Milei confirmaron que consideraron el accionar de Mondino como un «error», por haberse adelantado sin resguardar primero la seguridad de los diplomáticos argentinos aún en Caracas. «La posición que exhibió Diana coincide con lo que piensa nuestro Gobierno, pero nuestra estrategia era esperar hasta que los seis refugiados estén a salvo», confiaron las fuentes.
Por su parte, el vicecanciller Leopoldo Sahores sugirió que, pese a las correcciones, el reconocimiento a Urrutia sería inminente. «Hay todos los elementos para considerar que el presidente…, el ganador fue Edmundo González», aseveró en declaraciones radiales.
Mientras tanto, la oposición venezolana agradeció públicamente el respaldo inicial de Mondino, ignorando la rectificación oficial impulsada por Karina Milei. Un diplomático argentino expresó en privado dudas sobre la liberación de los asilados, justificando la premura de la Canciller.
Al final del día, quedó en evidencia la tensión entre la postura de Mondino y la corrección de Milei, así como la falta de coordinación con el propio Presidente, cuyo respaldo inicial en redes sociales fue luego minimizado. La Argentina exhibió así dos posturas oficiales distintas en cuestión de horas, generando confusión en el plano internacional.
