Milei enfrenta críticas por continuar cobrando un impuesto destinado a la conservación de rutas nacionales, a pesar de que no ha realizado obras significativas en este ámbito desde su asunción. Este impuesto, que fue implementado por administraciones anteriores, se utiliza para financiar el mantenimiento y la mejora de la infraestructura vial en el país. Sin embargo, los opositores han señalado que, bajo la gestión actual, no se han visto avances concretos en la ejecución de proyectos que justifiquen la recaudación de este tributo.

Desde diferentes sectores políticos, se ha cuestionado la falta de transparencia en el uso de los fondos recaudados. “La gente está pagando un impuesto que no se traduce en obras visibles”, afirmaron algunos legisladores de la oposición, quienes exigen una rendición de cuentas clara sobre cómo se están utilizando esos recursos. La situación ha generado un clima de descontento entre los ciudadanos, que ven cómo sus contribuciones no se reflejan en mejoras en las rutas que utilizan a diario.

Además, se ha planteado la necesidad de revisar la política fiscal del Gobierno, dado que muchos consideran que el mantenimiento de este impuesto sin resultados tangibles es un reflejo de una gestión ineficaz. Las críticas han aumentado en las últimas semanas, coincidiendo con la creciente frustración de los ciudadanos respecto a la infraestructura vial del país.

Milei, por su parte, ha defendido su gestión, argumentando que se están priorizando otras áreas de inversión y que las obras en infraestructura requieren de un tiempo de planificación y ejecución. Sin embargo, este argumento no ha logrado calmar las voces disidentes que reclaman acciones inmediatas y efectivas en el mantenimiento de las rutas nacionales.