Un grupo minoritario de legisladores oficialistas desató una ola de críticas al visitar el penal de Ezeiza, donde se entrevistaron con condenados por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura, entre ellos el emblemático Alfredo Astiz. Si bien alegaron revisar las condiciones carcelarias, el timing resultó desacertado.
La iniciativa particular de seis diputados de La Libertad Avanza, encabezados por Beltrán Benedit y Lourdes Arrieta, provocó estupor en la bancada libertaria y un fuerte repudio de la oposición. Martín Menem, presidente de la Cámara baja, se desmarcó alegando no haber estado al tanto.
«Fuimos a ver ex combatientes que libraron batallas contra la subversión marxista por orden de un gobierno constitucional», justificó Benedit ante sus pares, desatando nuevas críticas. Para el legislador, quienes fueron «terroristas» hoy «se erigen en jueces» movidos por «la venganza y el negocio».
El principal foco de la polémica fue la visita a Alfredo Astiz, apodado «El Ángel de la Muerte» por sus cruentos métodos durante los años de plomo. Astiz se infiltró entre los familiares de desaparecidos para obtener información antes de perpetrar nuevos secuestros y asesinatos.
«Es una afrenta a víctimas, familiares y al pueblo argentino que decidió vivir en democracia», fustigó la UCR. La oposición también teme un intento de los libertarios por favorecer la prisión domiciliaria de represores, algo descartado por la Presidencia de Diputados.
Más allá de los objetivos declarados, la visita es vista como un gesto imprudente que aviva viejas heridas sin aportar nada constructivo. En el seno del bloque oficial reina el malestar por un episodio que abre interrogantes sobre la sensibilidad del espacio político gobernante.
