Fuentes cercanas a la operación han confirmado a La Política Online que existe un plan en marcha para destituir a Bartolomé Abdala de la presidencia provisional del Senado, el tercer cargo en la línea de sucesión presidencial.
Detrás de esto se encuentra un bloque conformado por el peronismo, los gobernadores provinciales y la Casa Rosada, que buscaría asumir el control del Senado y así facilitar la aprobación del pliego del juez Ariel Lijo para la Corte Suprema, un objetivo compartido por el presidente y el kirchnerismo.
La caída de Abdala, considerado hombre de confianza de la vicepresidenta Victoria Villarruel, sería el primer paso de esta maniobra. Luego, el plan apuntaría a quedarse con las Secretarías Parlamentaria y Administrativa del Senado, los dos resortes clave para controlar la cámara alta.
«Estas cosas hay que hacerlas por sorpresa y de un día para el otro, como hicimos con Puerta durante la presidencia de De la Rúa», recuerda un dirigente peronista con amplia trayectoria, evocando el golpe que llevó a Ramón Puerta a la presidencia del Senado en 2001.
Los gobernadores de la Liga del Litoral, que incluyen a Gildo Insfrán, Gustavo Valdés, Rogelio Frigerio y otros, ya estarían coordinando los votos de los senadores provinciales para concretar este plan. Asimismo, el asesor estrella de Javier Milei, Santiago Caputo, habría sido uno de los impulsores del surgimiento del bloque provincial que lidera Camau Espínola y que podría ser clave para destituir a Abdala.
Todo esto se da en un momento en que Villarruel parece aislada y desorientada, tras el choque con la cúpula administrativa y parlamentaria del Senado por los despidos de personal. Incluso los senadores libertarios ya no se sienten cómodos con ella.
