En un duro revés para las metas fiscales del Gobierno, los últimos datos revelaron un preocupante derrumbe de la recaudación tributaria durante el mes de junio. Según el informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), los ingresos se desplomaron un alarmante 15%, amenazando seriamente el ansiado superávit que Luis Caputo había logrado consolidar en los primeros cinco meses del año.
El consumo, piedra angular de la actividad económica, fue el principal damnificado. Los impuestos vinculados a este rubro, como el IVA, registraron caídas superiores al 20% en términos reales. «Esta situación repercutió fuertemente en las provincias, que perdieron un 24% en términos reales de las transferencias automáticas», destaca el estudio.
Mientras el Ejecutivo festejaba haber alcanzado un superávit fiscal del 0,4% del PBI gracias a maniobras como el aplazamiento de pagos a las energéticas, la realidad golpeó con fuerza. La recaudación se desplomó, dejando en el aire las proyecciones de Caputo y poniendo en riesgo la consolidación fiscal que Milei había convertido en su principal bandera.
«Caputo maquilló los números de junio por 200 mil millones, postergando el impuesto a los débitos y créditos y el pago del impuesto PAIS», reveló una fuente consultada, dejando al descubierto las maniobras contables para ocultar la profundidad de la recesión.
En un intento desesperado por sostener los ingresos en el segundo semestre, el Ministro evalúa ahora postergar una polémica medida impulsada por Massa que impedía a los importadores utilizar certificados de no retención de IVA y Ganancias, una decisión que en su momento fue duramente reprochada por la UIA.
