En un reciente reportaje, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea, advirtió sobre el deterioro de las condiciones de vida de los más pobres y de la clase media en el Gran Buenos Aires. Ojea destacó que en los comedores populares de la zona, donde solían haber 50 personas, ahora hay más de 100. Además, el obispo reclamó que se mantenga la distribución de alimentos a través de los movimientos sociales y expresó preocupación por la falta de acceso a medicamentos para el dengue y la crisis en los colegios católicos.

Durante la entrevista, Ojea manifestó la importancia del diálogo y la interacción entre las diferentes instituciones para gobernar. También señaló que la cultura actual ha generado una división entre los pobres, fomentando la desconfianza y el enfrentamiento. El obispo destacó que esta situación se refleja en los comedores populares, donde se ha incrementado el número de personas que necesitan ser alimentadas.

El presidente de la Conferencia Episcopal también hizo hincapié en la distribución de alimentos y criticó las medidas tomadas por el gobierno en este sentido. Manifestó que la Iglesia debe ser defensora de que todos puedan comer y que cualquier medida que impida que los alimentos lleguen a las personas no es buena. Además, Ojea mencionó la falta de acceso a medicamentos, especialmente para el dengue, y la difícil situación de los colegios católicos, que no pueden aumentar las cuotas en la misma medida en que suben los sueldos de los gremios.